El clima en las diferentes estaciones




La rotación de estas distintas masas de aire motiva el ritmo climático peninsular. La sucesión de los tiempos viene condicionada por la existencia de un área de continentalidad.

Podemos distinguir los siguientes tiempos:

Tiempo de invierno: en el invierno el anticiclón de las Azores se encuentra en la parte más meridional mientras que el anticiclón Siberinano desciende en latitud y llega a unirse al que se forma en el centro de la Meseta. Predominio pues de altas presiones frías ocasionando un tiempo frío y despejado. Durante la noche las temperaturas descienden, se enfría la Tierra y son frecuentes las heladas nocturnas y las nieblas matinales.

En las costas la temperatura se dulcifica por la acción marina. Las precipitaciones en esta época son escasas debido a que el anticiclón de las Azores impide que las borrascas entren como también hace el anticiclón de la Meseta. Así las borrascas se limitan a bordear la cornisa cantábrica.

Tiempo de verano: en el verano se altera la situación de los centros de acción. Por una parte el anticiclón de las Azores asciende en latitud y en la Meseta ya no está ese anticiclón frío del invierno, puesto que el anticiclón Siberiano se ha dirigido hacia el N siendo sustituido por una zona de bajas presiones en el centro de la península podrían entrar borrascas del frente polar pero éste también se ha dirigido hacia el N y en consecuencia durante el verano tampoco pueden penetrar borrascas por lo que las precipitaciones son escasas y únicamente de tipo convectivo (tormentas).

En verano se da un tiempo despejado.

Tiempo de transición: en primavera y otoño. El anticiclón de las Azores está en una posición intermedia (primavera, ascendiendo; otoño, descendiendo en latitud). El de la Meseta desaparece por lo que el camino de las borrascas atlánticas está libre y estas penetran en la península originándose las máximas de lluvias que según las regiones serán en otoño o primavera.